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Bloque 08 de 11 · Informe SSRC-TER-LG-01 · Versión 2.2

Personas, causas del colapso y rescate

Dimensión humana y duelo, por qué cayeron los edificios, EPS, huecos de supervivencia y rescate USAR.

هذا التقرير منشور بالكامل بالإسبانية. الترجمة إلى العربية قيد الإعداد؛ النسختان الإنجليزية والفرنسية متاحتان بالكامل.

PARTE II. Desarrollo complementario: causas, rescate y reconstrucción

Figura del informe: image21.png

Figura 13. El doblete del 24 de junio de 2026 en cifras clave: parámetros instrumentales e impacto humano a corte de 8 de agosto de 2026. Elaboración propia.

18. La dimensión humana: víctimas, duelo, información y derecho a saber

18.1 Una investigación técnicamente rigurosa también es una forma de respeto

Este informe nace en un contexto que impide tratar el terremoto como una colección abstracta de magnitudes, aceleraciones y mapas. Una familia vinculada a este trabajo perdió a once de sus miembros. Esa realidad exige dos obligaciones simultáneas: no rebajar la gravedad de lo ocurrido y no convertir el sufrimiento en recurso narrativo. El conocimiento que aquí se reúne debe permitir comprender, exigir explicaciones fundadas y reducir futuras pérdidas.

El derecho a saber no equivale al derecho a afirmar sin prueba. Las familias tienen derecho a conocer qué edificios fallaron, qué materiales se emplearon, qué inspecciones existían, cuándo llegaron los equipos, qué decisiones retrasaron o facilitaron el rescate y cómo se contabilizaron las víctimas. Pero cada respuesta debe conservar su cadena de evidencia. Una fotografía puede mostrar una espuma blanca entre capas de hormigón; por sí sola no demuestra que ese material sustituyera a una columna. Un testimonio puede identificar un ruido, un olor o una demora; por sí solo no establece la causa estructural o administrativa. La firmeza del informe depende precisamente de no confundir observación, inferencia y acusación.

18.2 Registro digno de víctimas y desaparecidos

La gestión de información sobre víctimas debe funcionar como una operación crítica. Conviene mantener un registro único, protegido y auditable, con identificadores que eviten duplicidades; distinguir fallecidos confirmados, personas desaparecidas, localizadas con vida, hospitalizadas y desplazadas; anotar quién confirmó cada dato, cuándo y mediante qué documento; y separar la información pública de los campos sensibles. Los nombres, imágenes, historiales clínicos y relatos familiares no deben publicarse en la futura web sin consentimiento.

Las cifras oficiales cambian durante semanas por recuperaciones, identificación forense, reunificación familiar y depuración de registros. Por ello, toda cifra del balance debe llevar fecha de corte y atribución. La formulación correcta no es “murieron definitivamente X personas”, sino “la autoridad comunicó X fallecidos confirmados a fecha Y”, seguida, cuando sea posible, de la metodología de conteo y sus limitaciones.

18.3 Duelo, salud mental y continuidad comunitaria

La pérdida múltiple, la exposición a cadáveres, el atrapamiento, la incertidumbre sobre desaparecidos y la destrucción del hogar pueden producir reacciones intensas: insomnio, culpa del superviviente, ansiedad, irritabilidad, recuerdos intrusivos y dificultad para concentrarse. Muchas son respuestas esperables ante una situación extrema y no deben patologizarse automáticamente. La primera respuesta útil combina seguridad, información fiable, contacto con redes de apoyo, reunificación familiar, acceso a medicación habitual y derivación clínica cuando existe riesgo para la persona o deterioro persistente.

Los dispositivos de acogida deben reservar espacios tranquilos para comunicación de fallecimientos, apoyo psicosocial y prácticas culturales o religiosas; proteger a niños y adolescentes de la exposición innecesaria; facilitar que las familias permanezcan juntas; y evitar entrevistas repetidas por organismos distintos. La memoria pública debe construirse con la comunidad, no sobre ella.

19. Por qué cayeron los edificios: del movimiento del suelo al colapso progresivo

19.1 Un terremoto inicia la demanda; la vulnerabilidad decide gran parte del daño

La sacudida aplica fuerzas inerciales a la masa de la edificación. Cuando la estructura posee un camino continuo de cargas, detalle dúctil, confinamiento adecuado, uniones resistentes y una configuración regular, puede deformarse y disipar energía sin perder de forma súbita su capacidad portante. Cuando existen discontinuidades, corrosión, hormigón deficiente, armaduras insuficientes o intervenciones no controladas, la misma demanda puede concentrarse en pocos elementos y desencadenar una cadena de fallos.

La inspección de un colapso debe estudiar al menos: proyecto original y reformas; sistema resistente real; resistencia del hormigón y acero; diámetro, separación y anclaje de armaduras; confinamiento de columnas; nudos viga-columna; continuidad de muros; cimentación y suelo; corrosión marina; irregularidades en planta y altura; cargas añadidas; y daños de sismos previos. Ninguna explicación monocausal sustituye ese trabajo.

19.2 El colapso tipo “pancake” o apilamiento

En un colapso por apilamiento, una o varias plantas pierden capacidad vertical y las losas descienden casi paralelas, acumulándose unas sobre otras. Puede empezar en una planta blanda, en columnas frágiles, en nudos mal detallados o por pérdida de continuidad. La caída de una planta aumenta bruscamente la carga dinámica sobre la inferior; si esta no puede absorberla, el fallo progresa.

La imagen de “castillo de naipes” describe la rapidez y progresión, pero no identifica la causa. El informe pericial debe localizar dónde comenzó el mecanismo, qué elementos conservaron capacidad y si hubo advertencias previas: grietas, corrosión, deformaciones, retirada de cerramientos, ampliaciones, cambios de uso o reparaciones impropias.

Figura del informe: image9.png

Figura 14. Esquema interpretativo de patrones de colapso y huecos potenciales. No sirve para elegir una posición durante la sacudida.

19.3 El EPS o poliestireno expandido: material, función y posible irregularidad

El hallazgo de poliestireno expandido (EPS) debe documentarse con rigor porque el término cubre usos muy distintos. El EPS puede emplearse legítimamente como aislamiento, aligeramiento de forjados, geofoam, molde perdido o núcleo de paneles sándwich. En sistemas ensayados y calculados, el núcleo ligero trabaja junto con mallas, conectores y capas de hormigón o mortero; el comportamiento depende del conjunto y de sus uniones. Su mera presencia no prueba fraude ni explica automáticamente el colapso.

La situación cambia radicalmente si el material ocupaba el volumen de un elemento que los planos, la apariencia o la función exigían que fuera resistente; si faltaban armaduras o conectores; si el recubrimiento ocultaba una discontinuidad; si se alteró el sistema aprobado; o si el producto no tenía certificación ni trazabilidad. Entonces el EPS puede ser indicio de una ejecución irregular, pero la conclusión requiere inspección de restos, testigos, planos, facturas, especificaciones, fotografías previas y ensayos.

El protocolo mínimo debe: fotografiar cada hallazgo con escala y coordenadas; conservar muestras con cadena de custodia; identificar densidad, reacción al fuego y fabricante si es posible; determinar su posición exacta; extraer testigos de materiales adyacentes; localizar armaduras mediante pacometría o escáner; comparar con planos; y evitar que la retirada de escombros destruya evidencia. Debe analizarse también el riesgo de incendio y humos tóxicos, independiente de la resistencia sísmica.

19.3.1 Qué es el EPS y cuándo es una técnica legítima

El poliestireno expandido (EPS), conocido comercialmente como poliespan o porespan, es una espuma rígida de poliestireno con una densidad muy baja —típicamente entre 10 y 40 kg/m³— frente a los unos 2.400 kg/m³ del hormigón armado. No es un material estructural: no resiste compresión, flexión ni corte de forma significativa, y ninguna norma de diseño lo considera parte del sistema resistente. Su legitimidad depende exclusivamente de dónde se coloca.

El uso estructuralmente correcto más frecuente es la losa aligerada con casetones. En lugar de un forjado macizo, se disponen bloques o casetones —de EPS perdido, o recuperables de plástico o metal— entre nervios de hormigón armado, coronados por una capa de compresión. El EPS ocupa el volumen donde el hormigón no trabajaría de forma eficiente: la resistencia a flexión la aportan los nervios y la capa superior, calculados y armados para ello. La ventaja es real y reconocida en la práctica internacional: aligerar el peso propio reduce la masa del edificio y, por tanto, las fuerzas sísmicas de inercia, que son proporcionales a ella. Un forjado aligerado bien calculado es, en términos sísmicos, preferible a uno macizo sobredimensionado. Normas y guías de hormigón estructural de múltiples países contemplan forjados reticulares y aligerados como soluciones corrientes, con requisitos de armado, recubrimiento y control del ancho de nervio y espesor de capa.

El EPS también es legítimo como aislamiento térmico, como relleno ligero en geotecnia (geofoam), como molde perdido de elementos no portantes o como núcleo de paneles sándwich ensayados como sistema completo. En todos estos casos comparte una condición: el elemento resistente existe, está calculado, armado y ejecutado al margen del EPS, y la documentación del proyecto lo refleja. La presencia de poliespan en un edificio, por sí sola, no prueba nada irregular; la clave es su posición y la trazabilidad del diseño.

19.3.2 Dónde el EPS no debe aparecer nunca

Hay zonas de la estructura donde el hormigón y el acero lo son todo, y donde cualquier sustitución por material no resistente elimina capacidad de carga. No debe encontrarse EPS ni hueco relleno de espuma en:

  • Columnas y pedestales, que sostienen las cargas verticales y concentran confinamiento.

  • Vigas principales y viguetas portantes, que transmiten las cargas de los forjados a las columnas.

  • Núcleos de ascensores y escaleras, muros estructurales y pantallas, que aportan rigidez lateral frente al sismo.

  • Nudos viga-columna, cuya integridad en corte decide si un pórtico se deforma de forma dúctil o falla de forma frágil.

  • Zonas de apoyo de vigas y losas, incluidas las franjas sobre columnas en forjados aligerados.

  • La capa de compresión de los forjados, que debe tener su espesor y su malla de reparto completos.

Encontrar EPS, huecos o material blando ocupando esas zonas significa, como hipótesis de trabajo, que el volumen resistente previsto fue reducido: menos sección de hormigón, posiblemente menos armado, uniones interrumpidas. En términos mecánicos, la consecuencia es una pérdida de redundancia y de ductilidad. Un pórtico con columnas o nudos debilitados puede convertirse en un sistema con un único camino de carga; si ese camino falla —por corte frágil en un nudo, por aplastamiento de una columna con sección reducida— la planta pierde apoyo vertical y desciende sobre la inferior, iniciando el mecanismo de apilamiento descrito en la sección 19.2. La caída de una planta multiplica la carga dinámica sobre la siguiente y el colapso progresa sin que el resto del edificio haya agotado su resistencia nominal.

Esta relación entre reducción de sección y colapso es física general, no una conclusión sobre ningún edificio concreto de La Guaira. Si en un colapso apareció EPS en zonas resistentes, corresponde al peritaje determinar si pertenecía a un uso legítimo documentado o a una sustitución irregular, con qué alcance y qué responsabilidades. La observación abre la investigación; no la cierra.

19.3.3 Cómo se investiga técnicamente un edificio colapsado

La investigación de un colapso es un procedimiento ordenado que combina documentación, ensayo y comparación normativa. Sus elementos habituales son:

  • Preservación y cadena de custodia. Antes de retirar escombros, se documenta el estado con fotografía sistemática, escala, coordenadas y levantamiento del apilamiento. Cada muestra —fragmento de hormigón, barra de acero, bloque de EPS— recibe identificador único, registro de procedencia, precinto y trazabilidad de quién la custodia en cada traslado. Sin cadena de custodia, una muestra puede quedar impugnada y perder valor probatorio.

  • Documentación del proyecto. Planos de estructura, memoria de cálculo, permisos, especificaciones de materiales, certificados de recepción de hormigón y acero, reformas y expedientes de inspección. Lo construido se compara con lo aprobado.

  • Ensayos no destructivos sobre elementos en pie o recuperados: esclerómetro (martillo de rebote) para estimar la resistencia superficial del hormigón; georradar (GPR) y pacómetro para localizar armaduras, medir recubrimientos y detectar huecos; ultrasonidos para homogeneidad interna; medición de carbonatación con fenolftaleína para evaluar degradación y riesgo de corrosión.

  • Ensayos destructivos. Extracción de testigos cilíndricos para rotura a compresión; corte de barras para ensayo de tracción y caracterización del acero; análisis de dosificación del hormigón cuando se sospecha déficit de cemento.

  • Comparación con la norma de diseño vigente. En Venezuela, la referencia sísmica es la norma COVENIN 1756, que fija las exigencias de diseño y detalle para edificaciones resistentes a terremotos. El peritaje establece si la estructura, tal como se construyó, cumplía la norma de su época y si el incumplimiento contribuyó al fallo.

  • Informe pericial independiente, firmado por profesionales cualificados, con método explícito, datos reproducibles, incertidumbre declarada y revisión por pares cuando la consecuencia judicial o pública lo exija. El informe distingue hechos observados, inferencias técnicas y cuestiones que quedan abiertas.

La retirada acelerada de escombros es la mayor amenaza para este proceso: cada camión que sale sin registro puede llevarse la prueba que explicaba el colapso.

19.3.4 Qué pueden pedir las familias y la comunidad

La investigación técnica no es un trámite cerrado a la ciudadanía. Las familias afectadas y las asociaciones de damnificados pueden formular peticiones concretas y verificables:

  • Un inventario público de edificios colapsados y gravemente dañados, con dirección, tipología, año de construcción, uso y estado del expediente técnico de cada uno.

  • La conservación de escombros y elementos clave —columnas, nudos, zonas con hallazgos de EPS— en condiciones de cadena de custodia hasta completar el peritaje, con plazos públicos.

  • Acceso a los informes periciales y a los ensayos en que se apoyan, en versión comprensible y en versión técnica completa, protegiendo solo los datos personales.

  • Participación de peritos propuestos por las asociaciones de damnificados, con acceso a muestras, ensayos y documentación, de modo que las conclusiones puedan ser contrastadas de forma independiente.

  • Publicación de resultados y de la comparación con la norma COVENIN 1756 aplicable, incluyendo lo que quede sin resolver, y canalización de los hallazgos hacia la autoridad competente cuando existan indicios de irregularidad.

Estas peticiones no sustituyen al procedimiento judicial ni al peritaje oficial: lo fortalecen, porque una investigación verificada por la comunidad afectada es más difícil de archivar en silencio.

Figura del informe: image16.png

Figura 15. Poliestireno expandido (EPS) en la construcción: técnica, irregularidad y verificación técnica. Esquema didáctico de elaboración propia.

19.4 Patologías especialmente plausibles en La Guaira

La exposición marina favorece la entrada de cloruros, la corrosión del acero y el desprendimiento del recubrimiento. La pérdida de sección de las barras reduce resistencia y ductilidad; la expansión de los productos de corrosión agrieta el hormigón. A ello pueden sumarse plantas bajas abiertas para estacionamiento o comercio, columnas cortas creadas por cerramientos parciales, irregularidad por edificios escalonados en ladera, golpes entre bloques próximos, rellenos heterogéneos y cimentaciones sobre abanicos aluviales.

La prioridad no es asignar una causa general a toda la ciudad, sino clasificar tipologías y decidir dónde una inspección detallada puede evitar el siguiente colapso. Hospitales, escuelas, edificios altos, viviendas con planta baja abierta, construcciones en ladera y estructuras con corrosión visible deben encabezar el cribado.

20. Huecos de supervivencia, rescates tardíos y límites de la evidencia

20.1 Los huecos existen; no constituyen una regla de autoprotección

Los colapsos dejan vacíos de formas y estabilidad variables. INSARAG reconoce patrones como apilamiento, “V”, plano inclinado y voladizo porque ayudan a los especialistas a anticipar riesgos y áreas de búsqueda. En un apilamiento total suele haber pocos vacíos y de pequeño tamaño; en una “V” o bajo una losa inclinada pueden quedar cavidades mayores. Esos espacios pueden explicar supervivencias extraordinarias, sobre todo si existe aire, temperatura tolerable, ausencia de lesiones incompatibles y, en algunos casos, acceso accidental a agua.

La observación posterior no debe transformarse en el consejo “colóquese junto a un objeto para crear un triángulo”. Durante la sacudida, una persona no conoce el patrón de fallo futuro, puede resultar golpeada mientras se desplaza y la mayoría de lesiones se produce por caídas y objetos, no por un apilamiento total. La recomendación general continúa siendo agacharse, cubrir cabeza y cuello y sujetarse bajo un mueble resistente, adaptada al contexto y seguida de evacuación posimpacto cuando proceda.

20.2 Rescates después de varios días o semanas

La probabilidad de supervivencia disminuye con rapidez, pero no llega a cero en una hora fija. Las afirmaciones extraordinarias sobre rescates “semanas después” deben registrar nombre o identificador, lugar, hora del colapso, hora de contacto y extracción, estado clínico, fuente primaria y posibles periodos de acceso a agua. La confusión entre fecha de hallazgo, recuperación de un cuerpo y rescate con vida es frecuente en redes.

Por ello, mientras existan indicios razonables y las condiciones de seguridad lo permitan, la transición de búsqueda de vivos a recuperación no debe basarse únicamente en un plazo rígido. Debe decidirse con dirección técnica, búsquedas repetidas, información de ocupación, sensores, equipos caninos, cámaras, escucha y evaluación estructural. Tampoco debe exponerse a rescatistas sin apuntalamiento: una réplica puede convertir un vacío superviviente en un segundo colapso.

20.3 Una secuencia operativa auditable

  1. Sectorizar el área y establecer mando, seguridad, comunicaciones y registro.

  2. Recoger listas de ocupantes y testimonios sin bloquear el acceso.

  3. Realizar reconocimiento visual y búsqueda superficial.

  4. Clasificar estructuras y marcar búsquedas efectuadas conforme al sistema vigente de INSARAG.

  5. Combinar búsqueda canina y técnica; confirmar señales mediante más de un método cuando sea posible.

  6. Estabilizar antes de penetrar, cortar o levantar cargas.

  7. Mantener atención médica de atrapamiento y prever síndrome de aplastamiento antes de liberar a la víctima.

  8. Documentar decisiones, zonas descartadas, hallazgos y transferencia entre turnos.

20.4 Cómo trabaja la búsqueda y rescate urbano (USAR) y por qué hubo rescates tardíos

La búsqueda y rescate en estructuras colapsadas (USAR, por sus siglas en inglés) es una disciplina con método internacional, no una suma de voluntades. La red INSARAG, coordinada por OCHA, define la secuencia de trabajo que los equipos clasificados siguen en todo el mundo:

  • Evaluación y sectorización. Se divide el área afectada, se recoge información de ocupación —quién vivía o trabajaba en cada edificio— y se establecen mando, seguridad y comunicaciones.

  • Búsqueda amplia (o de área). Reconocimiento rápido, escucha de llamadas, testigos y búsqueda superficial para localizar supervivientes accesibles y priorizar sectores.

  • Búsqueda técnica. Combinación de equipos caninos —los perros detectan el olor humano en profundidad—, geófonos y sensores acústicos que captan golpes o voces, cámaras de fibra óptica introducidas por huecos, radares de vida que detectan micromovimientos como la respiración, y drones para zonas inaccesibles o inestables. Las señales se confirman, cuando es posible, con más de un método.

  • Rescate. Acceso a la víctima mediante corte, perforación y levantamiento de cargas, siempre después de estabilizar la estructura con apuntalamiento de madera o sistemas metálicos. Sin estabilización no se entra: una réplica puede convertir un hueco habitado en un segundo colapso y multiplicar las víctimas. La atención médica de atrapamiento, incluida la prevención del síndrome de aplastamiento, comienza antes de liberar a la persona.

  • Retirada. Decisión técnica, documentada, cuando las búsquedas repetidas y los medios disponibles agotan la probabilidad razonable de hallazgo con vida.

Cada estructura trabajada recibe el marcado internacional INSARAG: una X de un metro, pintada en un lugar visible, que informa a cualquier equipo del mundo. Dentro y junto a la X se anota quién trabajó, fecha y hora de inicio y fin, riesgos identificados —gas, inestabilidad, sustancias—, si quedan víctimas localizadas sin extraer y si la búsqueda concluyó. El marcado evita que dos equipos repitan el mismo edificio mientras otro queda sin revisar.

Los rescates tardíos tienen explicación física. Los huecos de supervivencia descritos en la sección 20.1 pueden ofrecer aire, temperatura soportable y, en ocasiones, acceso accidental a agua. La deshidratación es el límite más frecuente, pero no actúa en un plazo fijo: depende de la persona, las lesiones, la temperatura y el hueco. Por eso la llamada ventana dorada de 72 horas es una referencia operativa —la probabilidad cae con rapidez— y no una frontera biológica. La literatura de terremotos recientes documenta rescates con vida tras una semana, dos semanas e incluso más. Cada caso extraordinario exige el registro riguroso que pide la sección 20.2, pero la lección general es clara: mientras haya indicios, la decisión de transición a recuperación no se toma por calendario.

La población puede ayudar o entorpecer. Entorpece entrar sin protección en estructuras inestables —se convierte en una víctima más—, mover escombros que sostienen huecos, cortar el suministro sin control o difundir localizaciones no verificadas que desvían equipos. Ayuda canalizar toda información de posibles atrapados por el registro oficial, señalar huecos sin entrar, mantener el silencio cuando los equipos escuchan y respetar los acordonamientos.

Que en La Guaira se produjeran rescates tardíos, si los casos se confirman con el estándar de la sección 20.2, no es una anomalía: es la prueba de que la supervivencia siguió existiendo cuando la capacidad local ya estaba desbordada. El argumento práctico se invierte entonces: cada rescate tardío justifica profesionalizar y equipar USAR local —brigadas formadas, apuntalamiento preposicionado, equipos caninos y sensores— porque la llegada internacional, como recordaba la sección 22.3, tarda lo que los huecos no siempre conceden.

Figura del informe: image17.png

Figura 16. Huecos de supervivencia en un colapso por apilamiento y causas de los rescates tardíos. Esquema interpretativo; no es una guía de autoprotección.

Figura del informe: image20.png

Figura 17. Equipo de búsqueda y rescate urbano (USAR) trabajando con unidad canina y dron de reconocimiento sobre una estructura colapsada. Imagen ilustrativa generada con inteligencia artificial; no corresponde a un operativo real.